Conjuros

Conjuros

Las palabras que nos decimos

Hay conversaciones que tenemos frente al espejo y que nadie más escucha. A veces las decimos en voz alta; otras, las repetimos en silencio. Nos detenemos en la talla, en la estatura, en los brazos, en las marcas de la piel. Encontramos algo que esconder, algo que cambiar.

Por mi oficio y por ser mujer, he escuchado muchas de estas conversaciones. También he pensado en el lugar que les damos a esas palabras y en cómo, de tanto repetirlas, terminan acompañando nuestra mirada.

Conjuros nació del deseo de abrir otra conversación.

Invité a Carolina Narváez a crear conmigo cuatro frases: pequeños conjuros para repetir a modo de mantra, una herramienta cotidiana para hablarnos con más cariño frente al espejo. No para exigirnos sentirnos maravillosas todo el tiempo, sino para ensayar una mirada más cómplice.

Las llevamos a nuestra tienda, a postales y a unas blusas. Palabras que podemos encontrar, guardar, vestir y volver a decirnos.


Cuatro conjuros para acompañar tu mirada

¡Que mi mirada sea mi cómplice enamorada!

¡Que la dicha no se asocie a mi medida, y que en mi figura dance la vida!

¡Que se disuelva el juicio propio y florezca el amor propio!

¡Que la plenitud no dependa de mi figura, y que mi cuerpo floree bonitura!


Historia de una escritura sentida

Por Caro Narváez · BCN, 30 de junio de 2025

¿Cómo se convierte una conversación sobre el cuerpo en una pequeña fórmula de palabras? Caro comparte aquí el camino de esta escritura.

01 · Crear en compañía

Los encuentros creativos son una especie de alquimia secreta, una en la que no se sabe qué se puede encontrar, pero que, en todo caso, se siente misteriosamente que algo bonito puede pasar…

Se cree que es más fácil crear en solitario, porque en ese espacio, donde solo reverbera tu voz y tu deseo, parece que se coronara sin conflicto tu inspiración o tu propósito… Sin embargo, cuando se conjugan caminos creativos, esa alquimia secreta de la que hablo se hace visible, e inesperadamente surge algo que termina llenándote tanto o más, como si hubieras creado sola.

02 · El encuentro

Los Conjuros nacen de una conjunción creativa con Taller Croquis, una en la que los temas se convirtieron en las tintas de colores que caracterizan a Margarita… Temas que de una u otra forma se cuelan en la creación y experimentación artística y textil; es decir, dibujar y coser bajo el amor, el color y el arte.

No es difícil crear puentes comunicantes entre el color y las palabras, tampoco lo es entre el cuerpo, su estar y las mil formas que tenemos para relacionarnos con él… Así que, de la admiración de una por la otra, del reconocimiento del dibujo como una expresión plástica única y de la poesía y el juego del haiku, surgió esta idea de hacer una “fórmula mágica”: el conjuro, los conjuros.

03 · La hechura de los conjuros

Taller Croquis me pidió crear, a manera de pequeño hechizo, palabras con las que las mujeres pudieran sentir, además del arte de lo cotidiano con sus prendas, el arrullo de mensajes que relajen el cuerpo y el corazón.

La ruta que me planteó para esto fue a través de la figura del espejo, siendo este amigo y enemigo a la misma vez de nosotras mismas. Así que, despojándome de las racionales formas del espejo como tabla de cristal e incluso como cosa, lo deformé pacientemente hasta convertirlo, tal vez, en una ventana con vistas al más allá de la piel y al más allá del aspecto o la imagen.

Intenté, entonces, pensar el reflejo no desde el canon o las voces externas, sino más bien imaginarlo en su deformación, como quien te murmura suave, pero firmemente, palabras reconfortantes que pueden llegar a significar el ser y el estar en libertad.

Así que los conjuros también llevan en su juego creativo la experiencia de la relajación, también la de la aceptación, una que no es sumisa, sino más bien una aceptación que nos permite recibir y tomar con gusto lo que la realidad nos ofrece.

Son una aprobación de nosotras mismas hacia nosotras mismas, un darnos un visto bueno por lo que somos y, sobre todo, un recibimiento de que somos una pequeña parte de aquel reflejo, pero una honda parte: somos de lo que llevamos dentro.


Palabras para llevar contigo

Hoy estos conjuros habitan nuestra tienda, las postales y las blusas. Pero el lugar al que quieren llegar es esa conversación íntima que cada una tiene con su reflejo.

Puedes empezar con uno. Leerlo, decirlo en voz baja, volver a él otro día. No como una obligación más, sino como una pequeña compañía.

¿Qué palabras quisieras regalarte la próxima vez que te mires?